domingo, 11 de diciembre de 2016

Descubren una similitud de funciones entre el rostro humano y el trasero de los monos


Unos científicos han explicado por qué los chimpancés reconocen a sus congéneres por su trasero, de la misma forma que los humanos nos fijamos en las caras.



Para reconocer a los integrantes de nuestra especie y poder sobrevivir, los seres humanos tenemos una zona especial del cerebro responsable del reconocimiento facial, que permite evaluar a cada persona como un todo en lugar de por sus características individuales, según indica un equipo internacional de científicos de Japón y Países Bajos.
Como otras especies sociales, los primates también deben reconocer a cada miembro de su grupo, aunque ellos se fijan en un lugar diferente. Así, varias investigaciones ya certificaron que los chimpancés reconocen los traseros, probablemente porque esas zonas de las hembras se hinchan cuando están ovulando, una señal sexual importante para los machos.
Sin embargo, un experimento ha confirmado que esos animales 'procesan' las nalgas de manera integral y no por sus características individuales —de la misma manera que hacemos los humanos al reconocer los rostros—, con lo cual para ellos esa zona del cuerpo juega un papel más importante que las caras a la hora de reconocer a sus congéneres.
A partir de la evolución humana, posiblemente por pasar a caminar como bípedos en vez de a cuatro patas, la función que realizan las posaderas de otros primates fue asumida por la cara. De este modo, los investigadores concluyen que hoy en día consideremos que una faz simétrica, atractiva y con poco pelo tiene grandes reminiscencias... a un pompis.

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